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Nuestro “Top Ten” de temas para el 2019

11 de febrero

El 2018 nos dejó (como inversores) grandes enseñanzas, y también varios temas de incertidumbre que trasladamos a este año. Lo más relevante es que todos tendrán impacto sobre el comportamiento del mercado.

Por algo, hoy “alcistas” y “bajistas” analizan  (y monitorean) estos temas encontrando argumentos que “acomodan” a su favor, aun cuando hablen de lo mismo. ¿Qué asegura este escenario?  De seguro, volatilidad en las cotizaciones mayor al promedio histórico (igual el año pasado ya nos dejó un “master” en esta cuestión). Habrá así momentos para ser atrevido, y otros cauteloso. En consecuencia, mantener una visión amplia (no sesgada, y más basada en fundamentals concretos) junto con una administración activa de las posiciones, hará la diferencia.

Pero seamos más específicos, hagamos un TOP TEN de los grandes temas –locales y externos- que deberemos ir siguiendo si tenemos inversiones financieras.

1.- Desaceleración en el crecimiento mundial (enfocado en USA)

La preocupación por una desaceleración mayor a la esperada en el crecimiento mundial se disparó, en base a argumentos varios, durante el año pasado. En un marco en el que tasas por arriba del 3.5% de los últimos años, descenderán por debajo de ese nivel (explicada principalmente por una menor expansión de las principales economías). Así se pasó casi sin escala a hablar de la sincronización positiva que existía entre desarrollados y emergentes, a apuntar a una desincronización. Razones varias: desde las tensiones comerciales, hasta el ajuste monetario, pasando por los ruidos políticos en aumento fueron excusas válidas (mejor o peor fundamentadas según el caso).

2.- Políticas monetarias (del mundo) bajo cuestionamiento –¿Liquidez en contracción?

El endurecimiento de la liquidez global no es un tema nuevo, pero que se mantendrá con el foco puesto en el ritmo de ajuste de las políticas monetarias. La perspectivas igual–en especial, si apuntamos a la FED- son hoy mucho más benignas que hace unos meses atrás, en un marco de expectativas de menor crecimiento e inflación controlada (proyectándose para este año, de hecho, muy cerca del 1.9% de cierre del año pasado).

3.- Tensiones comerciales (que van y vienen)

La profundización de las tensiones comerciales entre EEUU y el mundo –en particular, China- fue quizás una de las sorpresas del 2018, y seguiría siendo uno de los temas del 2019. Hubo un acercamiento hacia fines del año, y una posterior tregua, pero aun no hay acuerdo sellado. Y la mayor preocupación en este sentido es que se termine finalmente desencadenando una guerra comercial (punto igual de menor probabilidad quizás que hace unos meses atrás), que lógicamente impacte en el crecimiento económico, de por sí ya sembrado de dudas.

4.- Tensiones políticas variadas (Shutdown, Brexit, conflictos militares, etc.)

Lo político –aunque su efecto sobre el mercado pueda, según el caso, ser más o menos temporal sobre los precios- sigue siendo importante para el sentimiento del inversor, y la predisposición a asumir mayor o menos riesgo.

5.- Emergentes (con foco en China, y Brasil en particular)

A pesar que la incertidumbre en crecimiento mundial, se derrama desde varios frentes, el diferencial de crecimiento entre desarrollados y emergentes continúa a favor de estos últimos –lo que favorece una lectura positiva de los flujos (dentro de un contexto, además, ya analizado)-. Mejores fundamentos macro, y hasta micro en términos generales dentro de la región son hoy fortalezas. Será clave igual que el escenario externo empuje. En concreto, muchos de los puntos se alinen y ayuden a solidificar esta visión.

6.- Elecciones nacionales presidenciales (tres opciones, tres escenarios posibles)

No hay dudas que este debe ser uno de los principales puntos locales. La realidad es que más allá de las buenas señales de la política monetaria y fiscal, despejar este factor de incertidumbre llevará meses (hasta noviembre si debemos ir a una segunda vuelta). Mucho igual se leerá antes, y se traducirá a valor, pero en concreto la definición ocupará gran parte del año –y con ello, deberá aprender a convivir el mercado-.

7.- Déficit Fiscal (y Cuenta Corriente) -grandes desequilibrios macro- en corrección acelerada

No hay que analizar mucho para entender que este punto es la clave de sustentabilidad económica, y es el principal desafío para el actual (y próximo) Gobierno. Hoy parece entenderse así lo que es un buen primer paso. Las metas están anunciadas (y consensuadas como “controladas” por el FMI) y los últimos meses hubo buenas señales en su cumplimiento. El gradualismo se dejó de lado, y del déficit de 3.9% del 2017 se pasó a uno menor del 2.4% (existiendo sobrecumplimiento), y sin más escalas se espera alcanzar el equilibrio este año. En consecuencia, un desafió que se profundizará incluso, de cara al 2020 donde se exigirá un superávit fiscal del 1%.

8.- Política monetaria y cambiaria. Suma de buenas señales

El 2019 empezó con un nuevo esquema monetario y cambiario (también consensuado con el FMI) que corre desde octubre del año pasado, acumulando señales positivas. Por ende, un buen punto de entrada. Buscando ser breves, básicamente, este modelo se basa en un fuerte apretón monetario (con crecimiento nulo de la base monetaria como objetivo inicial, y tasas de interés altas), buscando una caída acelerada de la inflación.

9.- Actividad económica (recuperación esperada)

El 2018 cerró con una fuerte recesión (estimándose una caída del PBI del orden del 2/2.5%). Las malas noticias empezaron prácticamente a comienzos de año, con el impacto negativo de la sequía sobre el campo, para después acelerarse y profundizarse al partir de una cuenta corriente que sumaba ya un déficit del orden del 5% del PBI. Derivando en parte en lo que ya se sabe, y no es una novedad, una brutal devaluación con su traslado a inflación, pérdida de poder adquisitivo y caída de consumo e importaciones

10.- Sostenibilidad de la deuda (2020 en la mira)

Otro punto relevante para el comportamiento de los activos financieros. Uno de los focos de la última crisis, que nos terminó llevando nuevamente al FMI, y a un “blindaje” del orden de los USD 57.000 millones. Muchos son los números con los que se pueden jugar acá, entendiendo que al III trimestre la deuda  del sector privado sobre PBI sumaba cerca del 45% (creciendo cerca de 20 puntos en el año).

 

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